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Thíndar y los números elares

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Thíndar y los números elares

En Gebrender, el mayor de los mundos marginalios, paralelo y simétrico a la Tierra, tras un giro de 270 grados y una traslación considerable a través del espacio y del tiempo, vive Trojan.

Trojan es un eminente numerómeno afincado en Gobler, capital de Guatir, donde se encuentra la ESN (Escuela Superior de Números) Gurel, la más importante del país, y que Trojan dirige desde hace años.

Trojan, ya mayor y cansado, pensaba en el discípulo que debería sucederle en la dirección de la ESN. Su idea, a pesar de disponer de candidatos que ya habían hecho méritos más que suficientes en la Escuela, era convencer a Thíndar, numerómeno legendario, pero retirado de la docencia y de la vida social hacía ya tiempo. Según Trojan, Thíndar debía regresar, pues pensaba que era el único numerómeno que podría volver a dar esplendor a la ESN Gurel. Sabía que le costaría trabajo, pues Thíndar dedicaba su tiempo, exclusivamente, a la investigación numerómena.

Recordaba ahora Trojan el ya tan lejano día en que Thíndar intervino en una de sus clases con aquella frase propia de su genio y espontaneidad:

―Pues si no tiene solución marginal, nos la inventamos ―saltó Thíndar tras concluir el maestro Trojan que la ecuación que había escrito en la pizarra no tenía solución marginal.

―¿Cómo que nos la inventamos? ―preguntó el maestro sorprendido.

―Sí, ¡qué más da! La solución puede ser ésa que usted ha escrito, signifique eso lo que quiera significar. Pero seguro que funciona.

Al poco sonó el timbre que daba por finalizada la clase, y ahí quedó la cosa. Días después Trojan y Thíndar, en el despacho del primero, charlaban sobre el asunto de tal guisa:

―… pues si la raíz cuadrada de menos uno, no es un número marginal, será el primer número elar, y más importante, la unidad elar: ρ. De tal manera que el cuadrado de este nuevo número ρ sea menos uno ―afirmaba Thíndar.

elar7

―¿Y dónde se encuentra esa unidad elar? ¿Dónde la ubicaremos? ―preguntaba Trojan no sin admiración.

―Dado que no puede estar en la recta marginal, la sacamos un poquito hacia fuera de la recta marginal, digamos a la derecha, a la misma distancia que uno está de cero ―iba diciendo Thíndar mientras trazaba líneas sobre un papel.

elar5 

―¿Quieres decir que estás ampliando la recta marginal? ―preguntó el maestro.

―¡Efectivamente! Ahora tenemos todo un mundo de números ampliado, los marginales y los elares, todos juntos. El conjunto de los números Elares. Consideraremos a los marginales también números elares, parte de ellos y, además…  ―exponía Thíndar ya completamente fuera de sí.

―Venga ya Thíndar… ¿y para qué demonios nos sirve todo eso? ―le cortó Trojan, con gran perplejidad, a pesar de que sabía del talento de su discípulo.

―Mmm… La verdad, aún no lo sé. Pero, de momento, se pueden extraer de este modo las soluciones de la sencilla ecuación de segundo grado que el otro día escribió en la pizarra.

Y Thíndar sacó una hoja doblada del bolsillo de la camisa. La desdobló y la colocó sobre la mesa:

elar4

―Así, como se puede ver, todo número elar será de la forma a+bρ, donde a y b son números marginales ―continuó Thíndar―. En el caso particular de que ρ sea cero tendremos a los marginales como subconjunto de los elares.

―¡Vaya!, exclamó Trojan. No está nada mal. Ya veremos, ya veremos en qué queda todo esto.

―Efectivamente, maestro. Tengo grandes ideas sobre la estructura del conjunto de los números Elares. Cómo sumarlos, multiplicarlos, extraer raíces de cualquier orden…, ¡y muchas cosas más!

Así comenzó la historia del descubrimiento de los números Elares en Gebrender, tal y como Thíndar los bautizó justamente en la conversación anterior.

Tras unos meses, Thíndar publico un libro al que tituló: “Sobre el cuerpo de los números Elares”. A partir de ahí, muchos numerómenos extrajeron consecuencias y relacionaron los números Elares con otras ramas de los Números. Con el tiempo, se aplicaron enormemente a la electrónica y a la mecánica, y en otros muchos ámbitos de la Física y de la Ingeniería. Tras muchos avances, y en gran medida gracias a los números elares, los marginalios salieron de su mundo y conocieron otros. Así empezaron a observar, no solamente su propio mundo y alrededores, como era de esperar, sino que, gracias a los Elares, salieron al espacio exterior y el avance en estas exploraciones se desarrolló exponencialmente.

Por cierto, Thíndar volvió a la ESN tras la publicación de su libro sobre los números Elares. Resolvió bien sus dificultades, no dejó de investigar y también de aconsejar a los nuevos numerómenos. La escuela adquirió el esplendor de los antiguos tiempos.

Trojan vivió feliz, y cuando percibía que se avecinaba el final, decidió ser proyectado a través de un elar-tiempo. Muchos lo habían hecho ya. Y volvieron dando noticias muy interesantes sobre multitud de hiperespacios. La casualidad quiso que Trojan estuviera aquí, se encontró entre nosotros. No se limitó a observar. Entre otros muchos experimentos y actividades interesantes, estuvo indagando en los sueños de René Descartes…

Esta entrada participa en la Edición 4.123 del Carnaval de Matemáticas cuyo anfitrión es el blog eulerianos.

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