Menu
Distancia entre dos rectas que se cruzan. Perpendicular común

Distancia entre dos rectas que se c…

En un espacio de tres dim...

La regla de Cramer

La regla de Cramer

Consideremos un sistema d...

¿Necesitas ayuda con las matemáticas? ¿Piensas que nunca serás capaz de entenderlas?

¿Necesitas ayuda con las matemática…

Ahora puedes tener un pro...

Completando cuadrados. Aplicación al cálculo de primitivas o integrales indefinidas

Completando cuadrados. Aplicación a…

Supongamos que me piden c...

La Universidad Europea de Madrid (UEM)

La Universidad Europea de Madrid (U…

La Universidad Europea de...

Cuadratura de un segmento de parábola

Cuadratura de un segmento de parábo…

Una forma de acercarse al...

Prev Next

Dificultades con los porcentajes. Aumentos y descuentos. Impuestos y rebajas

Porcentajes. Aumentos y disminuciones porcentuales

Una parte considerable del alumnado de secundaria (y también de la población en general) encuentra dificultades a la hora de hacer cálculos con porcentajes. No acaban de tener clara la idea de porcentaje, sobre todo la de porcentaje de aumento (aplicar un impuesto) y la de porcentaje de descuento (llevar a cabo una rebaja). O bien, aunque tengan claro como hacer un porcentaje, lo aplican de forma errónea en la práctica. Aunque en esta Web dedicada a las matemáticas ya se ha analizado el asunto de los porcentajes, incluyendo ejemplos de problemas con porcentajes y de aumentos y disminuciones porcentuales, queremos comentar los errores más comunes que se cometen y aclarar cómo las matemáticas nos ayudan a resolverlos.

Empecemos por recordar que un porcentaje es una razón de denominador \(100\), es decir, cuando escribimos \(k\%\) nos referimos a la razón \(\dfrac{k}{100}\). Así, el \(k\%\) de una cantidad \(C\) se calcula mediante la siguiente operación:

\[\frac{k}{100}\cdot C=\frac{k\cdot C}{100}\]

Por ejemplo, el \(40\%\) de \(1260\) es \(\dfrac{40\cdot1260}{100}=\dfrac{50400}{100}=504\).

Hasta aquí todo funciona bien. El problema surge cuando tenemos que aplicar los porcentajes a situaciones cotidianas. Para darnos cuenta vamos a suponer que tenemos una propiedad cuyo valor ha disminuido en un \(50\%\) en el año 2014 y ha aumentado su valor un \(60\%\) en el año 2015. La pregunta es: ¿se ha revalorizado nuestra propiedad?, ¿sí o no? Mucha gente responde que sí, que se se ha revalorizado en un \(10\%\). Y no es cierto. ¿Nuestro sentido común nos juega una mala pasada? Es posible. Veamos lo que dicen las matemáticas al respecto. Para ello supongamos que, a comienzos de 2014, el valor de la propiedad era de \(1000\) €. Es obvio que a principios de 2015 el valor de la propiedad es de \(500\) €, pues su valor ha disminuido un \(50\%\). Como este valor ha aumentado un \(60\%\) en 2015, tenemos que el valor de la propiedad cuando comienza el año 2016 es:

\[500+\frac{60}{100}500=500+\frac{30000}{100}=500+300=800\]

Por tanto la propiedad ha pasado de tener un valor de \(1000\) euros a comienzos de 2014, a tener un valor de \(800\) euros a principios de 2016. Es decir, no se ha revalorizado, sino que su valor se ha reducido en un \(20\%\).

El cálculo, desde el punto de vista matemático, se puede hacer mediante la siguiente operación combinada:

\[1000\cdot(1-0,5)\cdot(1+0,6)=1000\cdot0,5\cdot1,6=500\cdot1,6=800\]

¿Qué significado tienen los factores \((1-0,5)\) y \((1+0,6)\) en la operación anterior? No es difícil intuir que aplicar el factor \(1-0,5\) supone disminuir o rebajar una cantidad en un \(50\%\), y aplicar el factor \(1+0,6\) implica aumentar o subir una cantidad un \(60\%\).

En general si disminuimos o rebajamos una cantidad \(C\) un \(k\%\), hemos de hacer la siguiente operación matemática:

\[C-\frac{k}{100}\cdot C=\left(1-\frac{k}{100}\right)\cdot C\]

Se observa con claridad que el factor que hay que aplicar a la cantidad \(C\) para disminuirlal un \(k\%\) es \(1-\dfrac{k}{100}\). Si el porcentaje de rebaja, descuento o disminución es del \(50\%\), como en el ejemplo anteior, entonces \(k=50\) y tenemos el factor \(1-\dfrac{50}{100}=1-0,5\).

Análogamente si aumentamos una cantidad \(C\) un \(k\%\), la operacion matemática es muy parecida a la anterior:

\[C+\frac{k}{100}\cdot C=\left(1+\frac{k}{100}\right)\cdot C\]

En el caso del ejemplo anterior, como el aumento en el año 2015 fue del \(60\%\), tenemos que \(k=60\) y el factor de aumento es \(1+\dfrac{60}{100}=1+0,6\).

Haciendo transacciones comerciales: echando números en tiendas y establecimientos

Veamos otros dos casos que se pueden dar en la práctica. Salimos a la calle de compras o a realizar alguna gestión. Esta situación implica que tengo que "echar números" por ver si la cuenta está bien, y así convencerme de que no me están "engañando".

Caso 1: ¿me "engaña" el comerciante?

Ya sabemos que, hoy por hoy, me puedo fiar en muchos de los comercios o establecimientos cuando hago una compra y hay rebajas. Los productos ya incluyen el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y en la etiqueta aparece el precio antes del descuento y el precio después de la rebaja. Sin embargo hay establecimientos en lo que esto puede no ocurrir. Por ejemplo, supongamos que estamos interesados en comprar cierta bicicleta que hemos visto en el escaparate de un establecimiento especializado, en el que marca un precio de \(350\) euros. Entramos y el vendedor nos dice que la bicicleta tiene, además, el \(25\%\) de descuento, pero que también hay que aplicar el correspondiente \(21\%\) de IVA. Después de ver la bicicleta bien decidimos comprarla y el vendedor nos cobra los \(350\) euros menos un \(4\%\) (la diferencia entre el \(25\%\) de la rebaja y el \(21\%\) del aumento por el IVA). Así, la cuenta es, según hemos visto anteriormente:

\[350\cdot(1-0,04)=350\cdot0,96=336\]

Entonces abonamos los \(336\) euros que nos solicita el vendedor y nos vamos con nuestra bicicleta recién adquirida tan contentos. Pues bien, queriéndolo o no, el vendedor nos ha engañado.

Realmente la cuenta que debemos hacer es la siguiente:

\[350\cdot(1-0,25)\cdot(1+1,21)=350\cdot0,75\cdot1,21=317,625\]

Es decir, tenemos que pagar \(317,625\) euros o, si se quiere y redondeando, \(317,63\) euros (18 euros y 37 céntimos menos de lo que me habían cobrado antes).

Y es que realmente el descuento no es del \(4\%\), sino del \(9,25\%\) ya que los factores multiplicativos son \(0,75\cdot1,21=0,9075\), es decir, hemos de pagar un \(90,75\%\) del producto y ahorrarnos el resto.

Caso 2: ¿estoy por la labor de pagarle al mecánico lo que realmente es justo?

Este caso se da con mucha frecuencia. Supongamos que quiero reparar la chapa de uno de los laterales de mi coche, que está un poco chafada debido a que no me doy mucha maña al aparcarlo en mi plaza de garaje. Pues bien, me voy con mi coche a mi chapista de confianza y le digo que me haga un presupuesto del arreglo. Después de analizar la situación, el chapista me dice que la factura ascendería a \(968\) euros incluyendo el \(21\%\) de IVA, pero que si no quiero factura podría pagar el arreglo en metálico sin el IVA. Estoy de acuerdo y le dejo el coche en el taller. Al cabo de unos días el chapista me llama para que pase a recoger el coche. Yo, que no quiero factura, ya he echado "mis cuentas" y voy con la cantidad justa en metálico: \(764,72\) euros. Cuando voy a pagarle, el chapista me dice que no, que son \(800\) euros. Yo no doy mi brazo a torcer y le demuestro que la cuenta es la siguiente: \(968\) euros menos el \(21\) por ciento de \(968\) es \((1-0,21)\cdot968=0,79\cdot968=764,72\) euros.

Pero el chapista me dice que no funciona así. Que no hay que rebajar en un \(21\%\) una cantidad previamente aumentada en un \(21\%\). El chapista, de manera correcta, hace la cuenta del siguiente modo. Supongamos que el precio del arreglo es \(x\) euros. A esta cantidad hay que añadirle el \(21\%\) de IVA y el total es de \(968\) euros, con lo que:

\[(1+0,21)x=968\Rightarrow1,21\cdot x=968\Rightarrow x=\frac{968}{1,21}=800\]

A regañadientes admito las cuentas del chapista y pago los \(800\) euros, que es lo justo, entre otras cosas porque si a los \(764,72\) euros que pretendía pagar le añado el \(21\%\) de IVA obtengo \(1,21\cdot764,72=925,3112\) cantidad que no coincide con los \(968\) euros que costaba el arreglo con el IVA.

Así como para calcular el precio de un producto con IVA basta multiplicar el precio original por \(1,21\); es importante observar que, para la operación contraria, obtener la cantidad sin IVA de una cantidad que ya contiene el IVA, basta con dividir entre \(1,21\). Muchos de los comerciales que trabajan ofreciendo sus productos a empresas tienen esto muy presente y hacen las cuentas con mucha rapidez.

 

Leer más ...
Suscribirse a este canal RSS

lasmatematicas.eu

Aplicaciones

Sígueme

webs de matemáticas